Paren el Ruido

Un intento por escuchar el susurro de la verdad detrás del ruido de la mentira y la fantasía

viernes, mayo 20, 2005

Blade Runner

Seguramente que la mayoría de ustedes ya vio este clásico de ciencia ficción, perturbador por sus implicaciones.

Si recuerdan, Deckard, el personaje interpretado por Harrison Ford, tiene por ocupación buscar y exterminar "replicantes" ilegales, que no son otra cosa más que seres humanos artificiales.



Lo que hace a la película una reflexión incómoda para la mayoría de nosotros es que estos replicantes tienen poca o ninguna diferencia con los seres humanos normales, poniendo así en tela de juicio nuestro lugar "especial" y "privilegiado" dentro del esquema de la Creación. La única diferencia es que los "replicantes" no tienen una vida emocional interna tan compleja y profunda como la tendría una persona cualquiera, lo cual no se detecta más que por medio de un examen psicológico. Pero uno de estos replicantes, una mujer, es prácticamente indistinguible debido a que su "vida emocional" ha sido implantada en su mente por medio de memorias falsas de una vida que nunca tuvo. Tan perfecta es, que incluso Deckard se enamora de ella.

Las preguntas con las que uno se queda después de ver esta película son: ¿qué es el ser humano si no una máquina muy compleja? ¿Y si es así dónde está el alma?

La idea de que no somos más que máquinas no es tan extravagante. Consideren que la gran mayoría (si no es que todas) de nuestras manifestaciones (pensamientos, emociones, acciones) ocurren como reacciones a estímulos previos. Por ejemplo: Si alguien me lastima, mecánicamente siento enojo hacia esa persona, pienso en algún modo apropiado de vengarme y lo llevo a cabo. Si tengo mucha hambre busco comida y olvido todo lo demás. Si tengo un gran impulso sexual soy capaz de decir mentiras para satisfacerlo.

Causa y efecto.

Es interesante notar que el maestro místico y esotérico Gurdjieff decía algo parecido: el hombre es una máquina sin alma. Ciertamente que esta proposición materialista y determinista es sorprendente viniendo de alguien dedicado a la espiritualidad. Pero es que el punto de Gurdjieff era que esta máquina humana tiene el potencial de hacer crecer dentro de sí una verdadera individualidad con conciencia y voluntad: o sea, un alma.

Boris Mouravieff describía una situación parecida con algunas variantes. Para él, hay dos tipos de seres humanos: los primeros, que él llama la raza preadámica, carecen de un alma individual y se comportan efectivamente como máquinas complejas. Los segundos, la raza adámica, tienen alma, pero desde la mítica Caída del Paraíso perdieron contacto con ella y por lo tanto son, también, máquinas complejas la mayor parte del tiempo, mostrando sus cualidades de alma sólo de vez en cuando. Pero conservan la posibilidad de recuperar el contacto perdido con su verdadero Yo por medio del genuino trabajo esotérico.

(En otra ocasión hice algunos comentarios sobre este tema)

Ambas razas son indistinguibles en cuanto a físico, emociones y pensamiento se refiere, del mismo modo en que los "replicantes" más avanzados eran prácticamente indistinguibles del resto de los seres humanos. Y tan mezcladas están las dos razas que se pueden encontrar miembros de ambas incluso dentro de la misma familia.

El hecho de que la especie humana no sea una, sino dos, tiene implicaciones muy importantes. La existencia natural de la raza preadámica (también ha sido llamada portales orgánicos) parece estar siendo utilizada por seres superiores (sí, el predador, o los "extraterrestres") para su propio beneficio y en perjuicio de la raza adámica. Quizá la siguiente definición aclare el asunto:

Portal Orgánico

En Gnosis, Mouravieff introduce el concepto de dos razas humanas. Estas son respectivamente llamadas hombre adámico y preadámico. Los Cassiopaeos han dado el término Portal Orgánico para referirse al hombre preadámico.

La diferencia entre el hombre adámico y el preadámico es que el hombre preadámico no tiene un alma individual. En todos los demás aspectos, el hombre preadámico es indistinguible del hombre adámico. Los preadámicos no tienen los llamados centros superiores. Si uno atribuye cualidades de alma al hombre preadámico, uno está viendo un reflejo del alma de otro en el [preadámico] y lo está confundiendo con un alma individual.

En el estado natural de las cosas, la forma preadámica sería un estado intermedio entre el alma colectiva de una especie como existe en el reino animal y el alma completamente individual de un humano esotéricamente desarrollado. En el momento actual, sin embargo las fuerzas SAS de la 4a densidad [o "extraterrestres"] explotan al hombre preadámico como una herramienta, a menudo para desviar el rumbo de los intentos de realizar trabajo esotérico.

El hombre preadámico es nativo de la Tierra de la tercera densidad [el mundo como lo conocemos] y no estuvo sujeto a la Caída Bíblica. En cierto sentido, los preadámicos están incluso mejor preparados para este mundo que los adámicos, que tienen una añoranza por un estado edénico vagamente recordado.

Los genes de los seres humanos están tan mezclados que los adámicos y los preadámicos pueden coexistir en las mismas familias y ninguna prueba externa puede usarse para determinar la naturaleza de cualquier persona. Incluso si uno poseyera un alma individual en potencia, uno sería poco diferente de una persona similar preadámica hasta que lleve a cabo el desarrollo esotérico.

Los psicópatas son, de acuerdo a los Cassiopaeos, "preadámicos que no funcionan bien".

Las cualidades del alma, de acuerdo a las fuentes arriba mencionadas, serían la conciencia, la voluntad y la empatía genuinas. Si es cierto que la mitad de la especie humana es completamente mecánica e incapaz de sentir empatía, y que la otra mitad tiene estas cualidades del alma sólo a veces o nunca debido a su falta de trabajo interno (desarrollo esotérico), entonces ¡eso explicaría mucho acerca del estado en que se encuentra el planeta!

Tomen en cuenta que la cita de arriba definió a los psicópatas como seres "preadámicos que no funcionan bien". Lo que tendrían "descompuesto" serían sus mecanismos y programas internos (que todos tenemos, adámicos o no) que les permitirían funcionar de acuerdo a las normas sociales y de convivencia más básicas, y como carecen de empatía, efectivamente no tienen nada internamente que les impida cometer las peores fechorías:

Psicópata

[...]
En todos los casos, las personas psicópatas tienen conductas criminales sin ningún sentimiento de culpa, pese a que mantienen plena consciencia de sus crímenes o de sus intenciones criminales.

Una personalidad psicopática no se restringe al asesino serial. Un psicópata puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un crimen cuando le conviene y, como se ha explicado, lo hace sin sentir culpa por ello.

A efectos penales se plantea el dilema sobre si es una personalidad enferma es imputable, especialmente si es de estructura psicótica. Aunque se trate de una personalidad enferma (ejemplos: personas sádicas, violadoras, etc.) se tiende a sostener que le corresponde punición dado que, aunque enferma, la persona mantiene consciencia de sus actos y puede evitar cometerlos. [...]


(Interesante que el psicópata no es sólo un asesino serial. Si un psicópata puede ser una persona simpática y sensata que comete un crimen cuando le conviene sin sentir culpa, entonces ¿cuántos psicópatas habrá en los altos puestos de los gobiernos o las grandes empresas del mundo? Pero ese es tema de otro mensaje...)

Si creen que el asunto de las dos razas puede tener algo de cierto les recomiendo que lean Portales Orgánicos: La Otra Raza (en español). Y luego me escriben para contarme qué les pareció.


2 Comments:

  • At 11:09 p. m., Anonymous IgnacioFS said…

    Es muy profundo el monólogo que aparece en Blade Runner cuando el "replicante" (Rutger Hauer) se dá cuenta que va a desactivarse...
    Le reclama a su creador (el hombre)el porque de haber sido traido a la vida tan sólo para que todo se desvanezca en la nada...

    Lo de las razas adámica y preadámica se aprece a lo de Hans Horbigger y la super raza aria.

    Lo de crear el alma(Gurdjieff [lo repeto y admiro mucho])..., el hombre puede empezar por llegar al nivel de -estar consciente de estar consciente-, descubrir su "alma" (espiritu, elán, etc., etc.), pero crearla, vamos.

    Existe evidencia también de seres oscuros traídos o llegados a vivir en cuerpos físicos, almas negras.

    Felicidades!, es un blog apasionante.

     
  • At 11:46 a. m., Blogger Don Calladito said…

    Hola IgnacioFS. Gracias por las felicitaciones.

    Escribiste:

    "Lo de las razas adámica y preadámica se aprece a lo de Hans Horbigger y la super raza aria."

    Creo que es importante ser cuidadosos con este tipo de detalles. La cuestión de los seres adámicos y preadámicos no tiene relación alguna con la apariencia física ni con las razas humanas como se entienden comunmente. No es una cuestión de superioridad tampoco.

    Más bien tiene que ver con la configuración interna de los seres humanos que los lleva a tener inclinaciones y objetivos muy distintos. En teoría, unos son capaces de sentir empatía por los demás y otros no. No hay modo de saber esto con absoluta certeza; tampoco de saberlo con respecto a ninguna persona en particular. Por ello, catalogar o etiquetar a la gente (como lo haría un defensor de la superioridad de una raza u otra) viene sobrando.

    Puede parecer sólo un detalle mínimo, pero es tan importante que cambia la perspectiva completamente. Esta teoría esotérica no tiene como fin etiquetar o dividir en bandos, sino aprender a distinguir en nosotros mismos la parte que sería 'adámica' de la 'preadámica', y si descubrimos una parte 'adámica', estar conscientes de que nuestra configuración interna no necesariamente es la misma en todos.

    Por cierto que no conozco a Hans Horbigger, pero si promueve la superioridad de una raza sobre otra, entonces personalmente no me interesa.

    Saludos cordiales.

     

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