Paren el Ruido

Un intento por escuchar el susurro de la verdad detrás del ruido de la mentira y la fantasía

jueves, marzo 17, 2005

Sir Gawain y el Caballero Verde

Mi amigo Jesús, autor de Purapanza, comentó con respecto a mi mensaje acerca de Solaris:

[...] He pensado muchas cosas con respecto a tu texto, pero creo que todas confluyen en una sola cosa: si la esperanza es amor, si el amor depierta, y si al despertar estamos más cerca de la verdad, creo que estamos del otro lado... o por lo menos es un buen pretexto para reiniciar las cosas...

A lo cual respondí:

Es curioso Chuy. Justo hoy en la mañana estaba pensando acerca de este dilema, y se me ocurrió que en la fantasía el amor es imposible. Porque ¿acaso amar no es conocer, respetar y aceptar al otro tal y como es?

Tal vez suene extraño, pero en el caso de Solaris creo que el amor verdadero (amor objetivo, diría Mouravieff) requería que el psicólogo amara a su esposa como era: una persona muerta; y no como él hubiera querido que fuera: viva y a su lado. Porque ¿no era por su propio beneficio que la quería viva y con él?

¡Qué rudo! Si así es el amor objetivo entonces me falta mucho para ejercerlo correctamente. Pero trateré.


Este breve e interesante intercambio me recordó la historia de Sir Gawain y el Caballero Verde.



Hay varias versiones de la misma (yo conozco al menos tres), pero la que les presento a continuación es la que tiene relevancia para este asunto del amor verdadero. La tomo prestada del final de este texto sobre el alquimista Fulcanelli (el artículo es parte del libro The Secret History of The World):

ÉRASE UNA VEZ, HACE MUCHO TIEMPO, Un celta galés, cuyos ancestros venían de la antigua Troya de Homero donde pelearon contra el griego Agamemnón, este celta galés ascendió a ser el primer Rey Pendragón sobre el Reino de Gales, Cornwall, Manx, Escocia, Britania e Irlanda: Arturo, nombrado en honor de la gran Diosa Osa Artemisa, nacido de la nueve veces Diosa del Mar y arrojado a la playa en la novena ola, para llegar a los pies de Merlín.

El Rey Arturo quien todavía descansa detrás del valle en Avalón, era entonces Pendragón con 150 caballeros de la mesa redonda. Caballeros que en su día defendían el corage, la cortesía, la generosidad y la fidelidad a su palabra. Esta historia comienza cuando el Rey Arturo estaba cazando. Y con su gran arco hirió un magnífico ciervo blanco, y como hacen los cazadores, incluso hasta el día de hoy, Arturo siguió al ciervo a lo profundo, profundo, profundo del bosque, a un pequeño claro sombreado por dieciocho grandes robles enlazados con muérdago.

De repente el Rey Arturo fue confrontado por un enorme caballero gigante vestido en una brillante armadura verde. "Ah, ¿quién osa cazar al ciervo en mi bosque?"

"Yo soy el Rey Arturo, Pendragón de estas tierras y éste es mi bosque".

"Arturo tú no eres mi Rey Pendragón. Este antiguo bosque sagrado es mi dominio, mi reino, y aquí yo soy el Señor Bosque, ¡y las viejas leyes en contra de la caza en tierra ajena son muerte por decapitación!" El caballero verde comenzó a desenfundar su gran espada ancha.



El Rey Arturo estaba vestido para la caza, sin armadura de batalla sólo podía defenderse con el coraje de la caballería. "Caballero Verde, escucho los pájaros cantar en lo alto de los árboles, veo que tus viejos robles están decorados con muérdago, y tu pradera con su riachuelo que se tuerce y que borbotea, ornamentado por flores y mariposas, abejas zumbantes y cubierto por blancas nubes flotando a través de tu cielo azul. Si Arturo debe pararse y morir, ¡qué mejor día podría ser elegido tan bello, pues incluso la fragancia de la manzanilla está en el aire!"

"Ah, Arturo, tienes el coraje de un rey guerrero. Te diré lo que haré. Te dejaré ir con un acertijo. Regresa en un año y un día, sobre tu palabra, y trae una respuesta verdadera a este acertijo pregunta. Arturo, qué es lo que todas las mujeres desean por sobre todo lo demás. Una respuesta falsa Arturo será tu muerte ya sea que llueve o brille el sol. Una respuesta verdadera será tu perdón por cazar en tierra ajena".

El Rey Arturo estuvo de acuerdo y dio su palabra de regresar en el momento señalado. Durante el año el Rey Arturo, sus caballeros y consejeros fueron adelante, norte, sur, este y oeste planteando el acertijo pregunta y muchas, muchas, muchas respuestas recibieron. El año estaba a punto de terminarse cuando el Rey Arturo regresó al bosque, considerando en su cabeza las numerosas respuestas, inquieto en su pensamiento, preguntándose si tendría la respuesta verdadera al acertijo pregunta. Cuando Arturo llegó al borde del bosque se cruzó con una mujer de aspecto detestable sentada entre un un roble alto y un alto árbol verde sagrado, vestida en rojo escarlata brillante.

Cuando Arturo cabalgaba de largo la mujer habló. "Arturo espera y mira a esta tétrica persona. Yo soy Ragnelle. Dama Ragnelle y soy la hermana del Caballero Verde. Arturo yo sé cuál es la verdadera respuesta a tu acertijo. Y Arturo, cambiará lo que sé por lo que quiero, si quieres ver al sol levantarse mañana".

"Dame Ragnelle, por mi vida, lo que tú quieres, bajo juramento, si puedo te lo daré".

"Arturo lo que quiero, por tu vida, es que pidas a tu sobrino Sir Gawain que se case conmigo y sea esposo de Dame Ragnelle".

Déjenme decirles acerca de Sir Gawain. Sir Gawain, quien en su día tenía la más bella carne en la tierra; Sir Gawain cuya fuerza y corajes eran más grandes que las de ningún caballero de la Mesa Redonda; Sir Gawain cuya fuerza y coraje en batalla se incrementaban tres veces entre la media mañana y medio día y entre la media tarde y el anochecer; y cuando la furia de la batalla se apoderaba de él, Sir Gawain podía caminar sobre una pradera de pasto y no doblar una sola yerba; Sir Gawain a quien todos los demás caballeros rendían gran reverencia porque su naturaleza era gentil y su modestia grande.

Déjenme decirles acerca de Dama Ragnelle. Era increíblemente fea. Colmillos verdes crecían de su boca y se enroscaban hacia sus orejas. Su cabeza tenía la forma de un hocico con pequeños ojos rojos. Su cabello estaba cubierto de podredumbre y pequeñas criaturas caminaban entre él. Su cuerpo peludo, doblado y torcido con piernas arruinadas y tobillos enormes estaba cubierto de heridas rezumantes. Sus mamas colgaban debajo de sus rodillas.

Déjenme decirles lo que el Rey Arturo no sabía, pero que nuestros ancestros celtas, escuchando esta historia hace dos mil años, sabían y entendían. Las antiguas audiencias sabían cuando escuchaban el nombre Dama Ragnelle que ella era la tormenta en furia, el tornado devastador, el volcán en erupción. Las antiguas audiencias sabían que Dama Ragnelle era las grandes inundaciones, los deslaves de lodo, los terremotos destrucivos. También sabían que Dama Ragnelle era las colinas rodantes, los valles, las montañas nevadas, el riachuelo con ondas, la cascada, los lagos, las corrientes de agua, el piso sobre el que caminamos. La antigua audiencia conocía a Dama Ragnelle por muchos nombres: Morriga, Bridget, Macha, Freya, Dana, Diana, la Reina de Mayo, la Dama del Lago, quien le dio al Rey Arturo su espada Excalibur. Deberían saber como sabían ellos que Dama Ragnelle, la hermana, era nuestra madre tierra encarnada, la nueve veces Diosa con nueve caras y nueve nombres.

Y deberían saber que el Caballero Verde, el hermano de Dame Ragnelle, Rey de la Arboleda Sagrada, Dagda o Fray es eso que vive y muere en la madre tierra. Deberían saber que es el espíritu de la vegetación, fertilidad, paz. Él envía lluvia, el brillo del sol, él hace crecer las cosechas, que las madres den a luz, que los rebaños crezcan y se multipliquen, incluso que los cristales en la madre tierra crezcan. El Caballero Verde es el padre Mayo, y también fue conocido como Lug, Dionisio, Osiris, Adonis y los ancestros arios de los celtas, los kurganos, que cruzaron los Montes Himalayas hacia India lo llamaban Krishna.

Pero el Rey Arturo, el Pendragón Celta, en esta historia, no sabía de este conocimiento antiguo. El Rey Arturo no sabía quién era Dame Ragnelle pero sí conocía y amaba a su sobrino Sir Gawain. Y sí sabía que Sir Gawain era un caballero leal, cortés y generoso. ¿Y les dije que las damas conocían al guapo caballero Sir Gawain? ¿Les dije que las damas sabían que las palabras de Sir Gawain, sus pensamientos y actos siempre eran balanceados? ¿Les dije que las damas sabían que Sir Gawain nunca decía una mentira? ¿Les dije que las damas sabían que él era integridad y fidelidad? ¿Les dije que era amado? ¿Les dije que él era la caballería?

"Dama Ragnelle, le pediré a Sir Gawain que sea tu esposo pero no se lo ordenaré, será su decisión".

La Dama Ragnelle sonrió y asentó con la cabeza y le dijo al Rey Arturo la verdadera respuesta al acertijo pregunta. Arturo entró en el bosque y una vez más encontró al Caballero Verde. "¡Ohg, Arturo! ¿Tienes la respuesta verdadera a mi acertijo?" Respuesta tras respuesta dio Arturo, tomadas de todos sus consejeros y a todas el Gigante Verde dijo no. El Caballero Verde comenzó a desenfundar su espada.

"Aguanta tu mano Caballero Verde, hay una respuesta más a lo que toda mujer desea por sobre lo demás y eso es soberanía, el derecho a escoger, el derecho a ser libre de interferencia externa".

"Bien, Arturo Pendragón, has aprendido bien tu lección. Te perdono por cazar en tierra ajena".

Arturo dio las gracias al Caballero Verde y regresó a Tintagel pero ahora con un corazón triste. Buscó a su sobrino Sir Gawain y le contó su acuerdo con Dama Ragnell y la describió en toda so apestosa fealdad. Y Sir Gawain dijo, "No te preocupes tío, me casaré con la dama". E insistió, y Arturo consintió renuentemente.

El día de la boda llegó y la boda tuvo lugar al amanecer pero no con la alegría usual. Todos tenían un corazón triste en esta boda porque incluso después de haberla limpiado Dama Ragnelle era desagradable a la vista. Esa tarde Sir Gawain y Dama Ragnelle hablaron de muchas cosas y a medida que se ponía el sol se retiraron a sus cuartos. Sir Gawain se volteó para dormir.

"Sir Gawain, ¿no es tu deber en tu noche de bodas dar a tu esposa las buenas noches antes de dormir?"

Y Sir Gawain respondió, "Sí, es mi deber dar a mi esposa las buenas noches, y besar a mi esposa y abrazar a mi esposa y más todavía ¡y todo eso haré!" Y al voltear mano y miradas hacia su esposa encontró belleza!

"Ahhh, esposo, ¿te gusta esta forma? Pero primero debes elegir. Puedo ser bella para ti de noche o bella para tus amigos de día, pero no ambas, debo compartir mi otra forma".

"Dama Ragnelle. Tienes tu propia voluntad, yo concederé ante tu decisión".



Y la Dama Ragnelle, habiendo tenido su soberanía reconocida, decidió ser bella tanto de día como de noche. Y el guapo Sir Gawain y la bella Dama Ragnelle eligieron ser fieles uno al otro a lo largo de sus vidas. [...]


He aquí el amor verdadero. Aceptar al otro como es y reconocer su soberanía y libertad.


2 Comments:

  • At 7:18 p. m., Blogger Francisco Javier said…

    Un cuento preciso, de siempre me ha gustado muchisimo, el planteamiento de aceptar al otro como es es correctisimo, sin duda, es la maxima expresión de amor, aceptar, tanto para lo bueno como para lo malo.

     
  • At 8:12 p. m., Anonymous Checo Hardy said…

    De verdad que esta historia deberia ser sabida por todos yo no soy un gran conocedor solo un simple chico de 16 años solo puedo decir que va a ser una de mis preferidas

     

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