Paren el Ruido

Un intento por escuchar el susurro de la verdad detrás del ruido de la mentira y la fantasía

miércoles, agosto 10, 2005

Control mental y terrorismo II

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Ahora un poco de historia.

Laura Knight-Jadczyk escribe en un artículo reciente:

[…] Convencido de que científicos alemanes podrían ayudar en los esfuerzos de posguerra de [Estados Unidos de] América, el presidente Harry Truman accedió en septiembre de 1946 a autorizar el “Proyecto Paperclip”, un programa para traer a científicos alemanes seleccionados a trabajar para [Estados Unidos de] América durante la “Guerra Fría”. Sin embargo, Truman expresamente excluyó a cualquiera que “haya sido un miembro del partido Nazi y más que un participante nominal en sus actividades, o haber apoyado activamente al nazismo o militarismo.”

La Agencia de Objetivos de Inteligencia Conjuntos del Departamento de Guerra (J.I.O.A.) llevó a cabo investigaciones de antecedentes de los científicos. En febrero 1947, el director de J.I.O.A, Bosquet Wev, presentó el primer juego de expedientes de científicos a los Departamentos de Estado y Justicia para revisión. Los expedientes los inculpaban. Samuel Klaus, el representante del Departamento de Estado en el grupo de J.I.O.A., declaró que todos los científicos en este primer grupo eran “ardientes nazis.” Sus solicitudes de visa fueron rechazadas.

Se escribió un memo diciendo que “los mejores intereses de los Estados unidos han sido subyugados a los esfuerzos invertidos en “golpear un caballo nazi muerto”.” El líder de la inteligencia nazi Reinhard Gehlen se encontró con el director de la C.I.A. Allen Dulles. Gehlen era un espía maestro para los nazis y había infiltrado Rusia con su vasta red de inteligencia nazi. Dulles le prometió a Gehlen que su unidad de inteligencia estaría a salvo en la C.I.A. Dulles hizo que los expedientes de los científicos fueron reescritos para eliminar evidencia incriminatoria. Y así, Allen Dulles entregó la unidad de inteligencia nazi a la C.I.A., que más adelante abrió muchos proyectos encubiertos surgidos de investigación nazi. (MK-ULTRA / ARTICHOKE, OPERACIÓN MIDNIGHT CLIMAX).

Para 1955, más de 760 científicos alemanes habían recibido ciudadanía en E.U. Y se les había dado posiciones prominentes en la comunidad científica norteamericana. Muchos habían sido miembros de mucho tiempo del partido nazi y la Gestapo, habían conducido experimentos en humanos en campos de concentración, habían utilizado trabajo de esclavos, y habían cometido otros crímenes de guerra. Exponiendo el asunto en 1985 en el Boletín de Científicos Atómicos, Linda Hunt escribió que había examinado más de 130 reportes en temas del Proyecto Paperclip – y cada uno “había sido cambiado para eliminar la clasificación de amenaza de seguridad.”

El Presidente Truman, que había explícitamente ordenado que no se admitieran nazis comprometidos en el Proyecto Paperclip, evidentemente nunca estuvo consciente de que su directiva había sido violada.

Así fue como la Oficina de Servicios Estratégicos – antecesora de la CIA – enlistó a los científicos nazis para “resolución de problemas específicos.” En primer lugar de éstos estaba solucionar el problema de reclutamiento de agentes. Es decir, obtener agentes que no sólo no estuvieran en la nómina de pago, sino que estuvieran literalmente inmunes a ser “rotos.” Un segundo problema que querían resolver inmediatamente era recolectar inteligencia de agentes de otros gobiernos que, ya sospechaban, habían sido hechos “inmunes” a la detección, así como asegurarse de que sus propios reclutas no fueran comprometidos. O sea, querían un “suero de la verdad.” Funcionarios de alto rango de la O.S.S. recurrieron a los psicólogos de comportamiento para una solución científica.

La historia que se nos cuenta acerca de esto es como sigue:

“A pesar de esfuerzos frenéticos, la O.S.S. fracasó en encontrar una droga efectiva de interrogación. Pero el atractivo era tan enorme que incluso después de la guerra la nuevamente creada C.I.A. continuó con el esfuerzo sin impedimento. Pero no fue sino hasta el juicio de 1949 del cardenal Josef Mindszentry por el régimen comunista húngaro instalado por los soviéticos que la C.I.A. se dio cuenta de que las drogas pormetían también otras cosas. Durante el transcurso del juicio de Mindszentry, su deportación, comportamiento y discurso llevaron a los analistas de la C.I.A. a la conclusión de que había sido exitosamente sujeto a una extraordinaria forma de manipulación psicológica. Aunque la técnica era desconocida a psicólogos de la CIA, era claramente de tal eficacia y poder como para ocasionarle confesar a crímenes que no cometió y no pudo haber cometido; y estaban bastante seguros de que las drogas estuvieron involucradas de algún modo. Los soviéticos claramente habían dominado una nueva forma de control totalitario; y descubrir sus secretos se volvió una prioridad urgente de inteligencia. El 20 de abril, 1950, el director de la CIA Roscoe Hillenkoetter aprobó el primer programa de investigación y desarrollo del gobierno de los Estados Unidos expresamente diseñado para desarrollar técnicas para el control de la mente humana. Fue conocido a través de sucesivas encarnaciones como Proyectos BLUEBIRD, ARTICHOKE, MKULTRA Y MKSEARCH; y eventualmente llegó a abarcar 149 programas de investigación científica de comportamiento y 33 proyectos relacionados de no comportamiento a través de veintitrés años.

El programa de conclusión abierta que Hillenkoetter aprobó recibió un súbito ímpetu por medio de dos desarrollos dramáticos. El primero fue el inicio de una guerra en Corea sesenta y seis días más tarde; el segundo fue el rompimiento público del embajador de EU ante la Unión Soviética unos dos años más tarde. Durante el conflicto coreano las fuerzas norteamericanas a menudo se desempeñaban pobremente en el campo contra ejércitos enemigos que no tenían experiencia previa en guerra mecanizada; y en un incidente particularmente vergonsozo, una division entera del ejército de EU huyó del campo.

Aún más, la conducta de los soldados estadounidenses capturados fue impactante. Quince por ciento de los prisioneros de guerra norteamericanos en poder de los comunistas chinos activamente colabroaron con sus captores, y un total de setenta por ciento firmó confesiones fraudulentas de crímenes de guerra o denuncias escritas del gobierno de los Estados Unidos. Aún más alarmante, grandes números de aquéllos que firmaron las confesiones o denuncias se rehusaron a rechazarlas después de su repatriación. Se sospechó de muchos de ellos de haber regresado a los Estados Unidos como espías voluntarios para el enemigo; y algunos lo probaron ser más tarde. De igual preocupación fue el extraño comportamiento del embajador George F. Kennan en el aeropuerto Templehof mientras estaba de camino a Londres desde Moscú. Allí Kennan explotó en furia ante una pregunta inocente de un reportero inexperimientado; y como resultado de su mala respuesta fue declarado persona non grata por el régimen soviético. Tal era la situación que muchos oficiales norteamericanos de alto rango estaban convencidos de que el incidente proveía fuerte evidencia de que Kennan cayó víctima del control mental soviético.

El delineamiento general del programa de la CIA de investigación científica de comportamiento – comúnmente, pero incorrectamente referido como MKULTRA – fue inadvertidamente revelado por la Comisión Rockefeller en 1975. Establecida por el Presidente Ford para investigar alegatos de ilegalidad de la CIA, el Reporte Final de la Comisión contenía una referencia de una línea a un empleado federal que se había suicidado después de haber sido drogado sin saberlo por un oficial de la CIA como parte de un experimento de MKULTRA. Esto detonó un furor de prensa que eventualmente resultó en investigaciones del Congreso más extensivas dirigidas por el senador Edward F. Kennedy. No es sorprendente que tanto la prensa como el senador Kennedy enfocaron sus investigaciones en los aspectos más horribles de MKULTRA, que incluían secuestrar, drogar y torturar ciudadanos norteamricanos en suelo norteamericano para propósitos de investigación y el intento de desarrollar “asesinos programados”. En el proceso fueron ignorados los esfuerzos de la CIA para determinar los efectos del electromagnetismo sobre la psique, la estimulación electromagnética del cerebro, una forma de percepción extrasensorial basada en tecnología, visión remota, premonición, psicoquinesis y, especialmente, comunicaciones de voz no aurales co transmisiones de radio y microondas. Esto fue desafortunado, ya que sus investigadores obtuvieron ganancias en la mayoría de estas áreas y dramáticos avances en otras.

De acuerdo a registros financieros desclasificados y el testimonio de oficiales de la CIA retirados, la CIA hubo desarrollado para 1961 implantes para perros que posibilitaban guiarlos a través de varios caminos por control remoto. Durante este mismo espacio de tiempo también desarrollaron técnicas para irrumpir con funcionamientos corporales con ondas de radio. Para mediados de los 1960s ya habían desarrollado exitosamente y probado comunicaciones no aurales de voz tanto con radio como con microondas; y para 1977 habían desarrollado y probado una forma rudimentaria de “lectura de mente” electromagnética. Pero a pesar de la enorme cantidad de evidencia de lo contrario, han sostenido determinadamente que fracasaron enteramente en su búsqueda de controlar la mente humana.

Hay quizás tres razones para las negaciones de la CIA. La primera es la responsabilidad legal. La razón es que el panel de Kennedy estableció que los oficiales de la CIA excedieron el ámbito de su autoridad por mucho en el curso de MKULTRA. Ciudadanos inocentes fueron secuetrados de la calle y drogados, hipnotizados y sujetos a tortura física. Estas acciones eran y permanecen delictuosas; y si el sistema de justicia criminal hubiera tomado su rumbo adecuado, cantidad de oficiales de la CIA hubieran enfrentado cargos capitales. La segunda razón es la explosiva naturaleza de los datos que desarrollaron en el curso de sus experimentos. En contra de lo que se cree comúnmente, la psique humana carece de integridad sistémica. En lugar del sistema compactamente integrado que se ha asumido históricamente que es, es de hecho una colección más o menos relacionada de impulsos, inhibiciones, orientaciones, funciones, deseos y creencias – todas las cuales están sujetas a manipulación externa. La tercera y última razón es la extraordinaria facilidad para rediseñar la mente humana. Con la técnica ARTICHOKE, una psique puede ser rota en pedazos, reestructurada y reensamblada casi con especificación en aproximadamente cuatro horas – todo sin el consentimiento de la víctima, o incluso su conciencia.

Según dejan en claro documentos de la CIA desclasificados, un objetivo principal de MKULTRA era desarrollar técnicas que permitirían a la Agencia ejercer control sobre un individuo a tal grado que hiciera lo que la Agencia quisiera “en contra de su voluntad e incluso en contra de leyes tan fundamentales de la naturaleza como la autopreservación”. Técnicamente, fallaron; pero sólo porque un proyecto paralelo dirigido por el Departamento de Defensa obtuvo éxito antes. Según se reporta el programa de investigación y desarrollo de la CIA fue concluido en 1973, y las técnicas ARTICHOKE perfeccionadas por los militares fueron adoptadas masivamente”.
[MKULTRA y la psique humana como arma por Charles S. Viar]


Continúa

1 Comments:

  • At 9:49 p. m., Anonymous Anónimo said…

    Leyendo todo esto puede uno relacionar perfectamente tantos hechos lamentables que han ocurrido. Claro, nadie tiene pruebas pero, en realidad muchas cosas quedan en el aire, vacios dificiles de llenar aun con las peores mentiras. Tantos ejemplos recientes. Solo puede uno seguir pensando sobre todo esto y anadir que con la tecnologia de ahora y el poder economico cuanto mas no haran!

    Saludos

     

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